martes, 6 de enero de 2009

Rita




I

La señorita Morales explicaba un tema interesantísimo: los diferentes ecosistemas. Sin embargo, parecía que los compañeros de Rita estaban empeñados en no dejarla continuar. Sobre todo Juan Carlos que no paraba de hacer chistes tontos y de buscar cualquier pretexto para interrumpirla. Rita estaba desesperada. A ella en verdad le interesaba saber cómo era la vida en otros ecosistemas y cómo eran posibles tantas diferencias. Pero sus compañeros no dejaban de hablar. Deseaba ser un poco más valiente, pararse y pedir a gritos que se callaran; exigirles que dejaran a la señorita Morales explicar el tema y, sobre todo, que la dejaran sacar las láminas que seguramente iba a usar para mostrarles cómo se veía la tundra, el desierto, la selva tropical y los bosques de coníferas. A Rita le encantaban las láminas que la señorita Morales traía a clase.

Era viernes. Los viernes llegaba la hermana de Rita, Natalia. Era su hermana mayor y estaba estudiando en otra ciudad. Vivía con una tía en la capital. Por la tarde, después de la comida, Rita entró al cuarto de Natalia. Lo que su hermana estaba haciendo la tomó por sorpresa. Natalia estaba rompiendo cartas, tirando monitos de peluche a la basura y borrando las caras de las fotografías con su dedo ensalivado. Rita se quedó un momento en la puerta como esperando que la pregunta correcta acudiera a su cabeza. Pero no tuvo que preguntar, Natalia la miró y le dijo:
–Jorge y yo terminamos. Bueno, mejor dicho: yo terminé con él.
Primero, Rita se sorprendió; después, se preguntó el porqué de la especificación de su hermana ¿cuál era la diferencia entre “terminamos” y “yo terminé con él”? Sin encontrar la pregunta adecuada simplemente dijo:
– ¿Por qué?”
Natalia contestó:
–Es que me dijo que quería envejecer conmigo.
– ¿Qué tiene eso de malo?
–Pues que estoy muy chica para pensar en cosas como esa. Es como si te preguntaran qué quieres ser de grande…
– Pues eso no tiene nada de malo. Yo sé muy bien qué quiero ser de grande.
– ¿A sí? ¿Y qué quieres ser de grande?
– Pues bibliotecaria.
– ¿Por qué quieres ser bibliotecaria? – Ahora era Natalia la confundida.
– Pues porque sólo tendría que hablar con la gente para pedirle que se calle.

Natalia quedó aún más sorprendida que Rita al entrar al cuarto de su hermana mayor, ignoraba que Rita seguía enojada con sus compañeros de clase.

II

Rita pegó la nariz a la ventana fría y húmeda “¿Cómo es posible estar tan triste? ¿Será que a la tristeza le gusta beber y por eso se acerca cuando llueve? o tal vez es friolenta y necesita abrazar a alguien… pero que tontería. La tristeza no puede tener brazos…” desde el final del pasillo Sebastián se colgaba del brazo del sillón mirando de reojo a su hermana. “No todo lo que pasa por nuestra mente es verdadero. La tristeza no puede tener brazos ni puede tener sed; la lluvia no tiene nada que ver con que yo me sienta triste, ¿si estuviera soleado estaría contenta? ¿Estaría colgada del sillón como Sebastián? ¡Claro!, no tiene nada que ver la lluvia con la tristeza Sebastián está contento aunque está lloviendo… pero ¿porqué me siento tan triste?” Rita no había terminado de pensar cuando Sebastián se estrelló contra el piso y soltó una carcajada seguida de un caudal de lágrimas y gritos.
– ¡Mi brazo! ¡Mi brazo! – Gritó Sebastián sorprendido y asustado de tanto dolor.
Rito corrió a atender a su hermanito.
–¡Ya ves! ¡Si estuvieras tiste como yo no te habría pasado nada!

4 comentarios:

Alessa dijo...

¿Y qué más pasó...? Yo quiero saber!!!

Hace años, yo era una niña siempre aburrida. Una vez me preguntaron si en verdad en aquel entonces estaba aburrida. ¿No estaría triste? Y no supe contestar.

El azul-gris del ánimo es confuso.

Sigue escribiendo. ¡Quiero leerte más!

Paco Morales Hoil dijo...

No podía comentar este texto y no comentar sobre el anterior, que leí tanto y que tanto me hizo sentir.

Este es el inicio de un cuento que yo --también-- quiero leer.

No te dije nada porque aún no depende completamente de mí. Apenas comenzaré a ver papeles y esas cosas. No me parece posible irme antes de semana santa, y para entonces ya nos habremos visto --promesa-- un par de veces.

Te quiero y te abrazo.

vera biniza dijo...

Al parecer dejas mudos a quienes pasamos por acà. Me cuesta trabajo decir algo màs que: me gusta! me encanta ! cuando leo tus cosas. Serà que me gusta?
Te quiero Jes, mi precioso relojito con la màs certera sintonìa.

besos

vers

apagalaluz dijo...

!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Beso