
Sucede cuando a lo largo del mes no se ha podido escribir nada. Entonces en un arrebato lírico y al probar una pluma nueva, se escribe sin tener conciencia de en qué momento se va terminar.
La tinta en los dedos, la mala postura y la postergación de cosas importantes son algunos de los síntomas.
Se desconoce el modo de operar de este padecimiento. Aún no se precisa el modo en el que se adquiere pues igual ataca a maestros de escuela que a estudiantes, amas de casa, burócratas y enfermeras. La edad tampoco es determinante en el desarrollo o contagio de este mal. Los casos en personas de 70 años no son extraños pero también se tienen registrados casos de pequeños de 10 años.
Hasta el momento el único procedimiento para tratar este padecimiento que ha surtido algún alivio y a manera de prevención, es cargar una libreta y una pluma para desahogar los aislados episodios líricos antes de que se conviertan en un problema.
1 comentarios:
Quiero verte, porque aunque cargo mi libreta, la tinta no alcanza (ni comienza siquiera) para decirte lo que.
Quiero verte, porque extraño tus ojitos y tu voz de certezas imposibles.
Quiero verte, porque te echo de menos y te quiero de más.
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