
En mundo en el que vivo en un espiral silencioso.
Te extraño. Sobre todo en los recovecos de mis elucubraciones; tras las tardes ociosas en las que tengo tanto que hacer, esas tardes que se van convirtiendo en noches y en anhelos de humo y neblina y palabras y café. Te extraño en mis espacios mudos, en las pausas de escaleras abajo, en el recuerdo de la incertidumbre de tus miradas de nueve y catorce.
Ojala el viento del norte me traiga tu risa de vez en cuando, Oso Hormiguero.
Te extraño. Sobre todo en los recovecos de mis elucubraciones; tras las tardes ociosas en las que tengo tanto que hacer, esas tardes que se van convirtiendo en noches y en anhelos de humo y neblina y palabras y café. Te extraño en mis espacios mudos, en las pausas de escaleras abajo, en el recuerdo de la incertidumbre de tus miradas de nueve y catorce.
Ojala el viento del norte me traiga tu risa de vez en cuando, Oso Hormiguero.
