miércoles, 14 de noviembre de 2007

Para alguien con anhelo de ser Oso Hormiguero


En mundo en el que vivo en un espiral silencioso.

Te extraño. Sobre todo en los recovecos de mis elucubraciones; tras las tardes ociosas en las que tengo tanto que hacer, esas tardes que se van convirtiendo en noches y en anhelos de humo y neblina y palabras y café. Te extraño en mis espacios mudos, en las pausas de escaleras abajo, en el recuerdo de la incertidumbre de tus miradas de nueve y catorce.
Ojala el viento del norte me traiga
tu risa de vez en cuando, Oso Hormiguero.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Tuve un espejito rústico y práctico de carey con quien jugaba a esconderme y encontrarme. Nunca sé dónde lo pongo, pero siempre lo encuentro. Es perfecto.

Tuve una linda carpeta de colores brillantes a la que le cabía de todo: felicidades y desgracias. Me falta tanto cada que pienso lo que debo recordar y olvidar. Espero esté bien.

Tuve un par de zapatos que jamás me hicieron volar pese a el vendedor perjuró que tenian alitas mágicas. Pero... ¡eran tan bonitos mis zapatos! ¡Me encantaban! Lástima que me hayan lastimado.

También tuve un rico cafecito muy bien hechecito que a veces tenía azúcar y otras no. Me decía buenos días y buenas noches según la consistencia del cielo y el olor del tiempo. Buenos, buenas...

Tuve un montoncito de cajitas estampadas que nunca pude abrir pero me encantaba agitar e imaginar qué era lo que le sonaba dentro. A veces era metal, otras semillas, otras... algo que nunca hube escuchado y sigo buscando en cada cumpleaños.

Y claro... Tuve un borreguito -¡un precioso borreguito!- que luego se dividió y al rato se triplicó. Viven libres en tierras altas, tan lejanas que no alcanzo sin respirador. Sé que están bien; siempre han sido fuertes; de buena raza. Son preciosos.

No lo niego: los tuve y amé.
Hoy, aunque no los tenga conmigo, igual los amo.

La Aprendiz de Bruja
[Y de pronto... aparece]

Ш dijo...

Égloga o égogla. Campos no estaba seguro. No podía estarlo porque era la primera vez que escuchaba tales palabras, y aun si por separado presentaban un problema para adquirir un conocimiento, al menos intuitivo, sobre su significado, juntas sólo causaban una especie de mareo semejante a aquel cuyo fin se prevé sólo de dos maneras: haciendo tierra o haciendo mugrero.

Luego de un silencio, con esa parsimonia del hombre que no desea comprender que su siguiente acción determinaría los siguientes cuatro años de su vida, dijo:

Deste modo ou daquele modo,
Conforme calha ou não calha,
Podendo às vezes dizer o que penso,
E outras vezes dizendo-o mal e com misturas..


n_n..

Anónimo dijo...

Uf ! acá pasa puro poeta que mejor me regreso por mi espada lingüista...

ahí vengo

DeLlira